sábado, 18 de febrero de 2012

Erec y Enide. Vazquez Montalbán.

Tengo que decir que si no me ha gustado mucho esta novela, ha sido principalmente por la poca simpatía que albergué hacia sus protagonistas.
Se narran tres historias paralelas. La primera es la del profesor Julio Matasanz, un catedrático de literatura. Para mi este personaje refleja totalmente la cultura hueca, inhumana, apolítica y ambiciosa de dinero y poder. Me recuerda a algunos de mis profesores en la carrera, y la verdad es que que decir que me causaban rechazo es poco.
La segunda historia esta protagonizada por la mujer de Julio Matasanz. Se trata de una mujer de la alta sociedad catalana, con un drama terrible: descubre que le quedan pocos meses de vida y decide que no va a compartirlo con nadie. No sé si se debe a que no está descrita con suficiente profundidad psicológica, o a que es una "pija" empedernida con la que no tengo nada que ver, pero de alguna manera  no me llega, ni mucho menos me conmueve.
En la tercera, el hijastro de ambos recorre Guatemala junto con su mujer como colaboradores de una ONG. En este viaje les suceden las más inverosímiles aventuras. Estos no me caen tan mal, pero la verdad es que no me los creo mucho.
Quizá no debería hacer una crítica tan negativa, teniendo en cuenta que me leí el libro de cabo a rabo en pocos días. Y conste que cuando un libro no me está gustando no me lo termino, y sin ningún cargo de conciencia, que yo leo para disfrutar, oiga.

Los elixires del diablo. E.T.A. Hoffmann.

La locura y los sueños se unen en esta extraña novela, con doble malvado incluído. El lector, junto con el protagonista, se pierde en las páginas y llega un momento que él mismo no sabe si está soñando, o está confuso.
En la Wikipedia pone que este recurso se llama doppelgänger. Me refiero al que hace referencia a un doble malvado
Tengo un difuso recuerdo de haber leído algo parecido en mi adolescencia, cuando me dio por leer relatos de terror y mi padre me proporcionó algunos de los mejores. Me refiero a El Horla de Guy de Maupassant. Creo recordar que no era exactamente un doble, sino una especie de fantasma que poseía al protagonista. Pero por lo que remotamente recuerdo, se asemeja a esta novela en la sensación de locura y confusión que embarga a protaginista y lector. También según la Wikipedia, este relato y otros del mismo autor revelan ya síntomas de su enfermedad. Luego se suicidó, pero eso es otra  historia y otro autor.

El último encuentro. Sandor Márai.

Otro regalo de cumpleaños. Una de esas historias con sabor antiguo, como de "novelón" del XIX, pero creo que es como del 2002.
Me sorprendió gratamente, aunque sin ningun motivo porque no sabía absolutamente nada acerca del autor.  Ni de Hungría. Ni de los Húngaros. No importa gran cosa porque se trata de la historia de una vida, más concretamente de la historia de una amistad. El protagonista me cae mal, y la historia no me llega del todo, pero tiene un "algo" que me enganchó y está bien escrito.

Sputnik, mi amor. Haruki Murakami.

Un regalo de cumpleaños muy acertado. Fresco, inteligente, bien escrito y muy entretenido. Del 2002: siempre reconforta saber que se siguen escribiendo buenos libros.

miércoles, 6 de julio de 2011

Misericordia. Galdós. Madrid

No me atrevo a hablar con seriedad de esta obra, sólo hablaré lo que ha significado para mí: la historia de una amistad, la d Benina con el ciego Almudena, la amistad perfecta, ideal, a la que se debe aspirar. La exaltación de la amistad sincera siempre me ha parecido algo sublime por estar despojado totalmente de interés ajeno a la propia amistad.

Memoria de un hombre de subsuelo. Fiodor Dostoievski

Especie de disertación pseudoautobiográfica y terrible. El narrador nos ofrece, en primer lugar, su visión del mundo, o más bien de los hombres y de sí mismo. Esta parte muestra un pensamiento muy original, que incluso desata la risa en algunas ocasiones, aunque en general se trate al ser humano con el pesimismo absoluto de "todo el mundo es estúpido"
En mi opinión, uno de esos hombres espontáneos -el hombre real, normal- es el que satisface los deseos de su tierna madre, la naturaleza, que con tanto amor lo creó en esta tierra. A hombres como esos les tengo envidia. La envidia me llena de bilis. Son estúpidos, no lo discutiré, pero quizá un hombre normal tenga que ser estúpido.
En la segunda parte se narra un episodio sucedido al narrador. Esta parte es totalmente sórdida y desagradable, pero lo que más impresiona, lo que más desagrada a fin de cuentas, es su sinceridad. No es que tenga necesariamente que ser una situación real, sino que la forma de narrarlo, los pensamientos que se le pasan por la cabeza al narrador-protagonista, son tan reales que chocan sobremanera. Del texto que viene a continuación, sacado de esta novela, se trasluce que el autor se da perfecta cuenta de esta sinceridad provocadora y terrible:
Quiero decir que en el pasado de todos los hombres hay cosas que no admiten, salvo antes sus amigos más íntimos. Hay cosas que no admiten siquiera ante sus amigos, sino sólo para sus adentros... y ello en el plano más estrictamente confidencial.  Pero también hay cosas que  un hombre no se atreve a reconocer ni siquiera para sí, y todos los hombres tienen una acumulación bastante grande de esas cosas.

Se puede decir que la segunda parte de esta novela, se sitúa en la tercera de estas categorías.

domingo, 27 de marzo de 2011

Ataúdes de artesanía. Otra de Truman capote.

Otra de crímenes, muy bien escrita, novela de testimonio.... aunque sin la grandeza y prifundidad de A sangre fría.